miércoles, 6 de abril de 2016

Sonria.

Todos sonrien cuando cosecho el nutriente que germine leyendo el libro mas frivolo y pelotudo del mundo, el que tiene titulo de consigna: 'Para Leer en el Baño 2'. Y esta claro, uno queda exento de la responsabilidad de leer para cultivarse en el momento en que esta cagando. Pero como la vida me doto de eyaculacion precoz excrementicia y termino el tramite en no mas de dos minutos, el libro que debio haberse deshecho por la humedad del toilette se termino deshojando porque la edicion es mas berreta que la mierda (mierda, si, el comparativo universal). Todo esto es una suerte, el libro que escribio Pepe Muleiro fue duramente censurado por el INADI en el año 2008 por su contenido xenofobo y es casi imposible de conseguir, y gracias a estar obligado a leerlo en posicion horizontal y relajado, pude absorber conceptos que de otro modo hubiesen pasado inadvertidos, y es el dia de hoy que lo tengo a mano para revisar algun dato interesante del que se me haya escapado algun detalle.

Lo consegui en algun evento del club del trueque en plena crisis del 2001, mientras cavaba los cimientos de mi pasion por la lectura a los nueve años, asi que le doy una importancia literaria del nivel de Tom Sawyer y Harry Potter, aunque no tiene ni en pedo una trama prosaica regular y ni hilvana a la perfeccion una historia en sus tomos (al parecer antes del dos estuvo el uno, y despues salio el tres pero jamas los vi por ningun lado), si no que su estructura es mas similar a un happening de chistes verdes, curiosidades celebres y no tanto, asi como creibles o no, datos sobre las porongas de los animales, reseñas de peliculas pochocleras, algun jueguito de ingenio y hasta una coleccion de onomatopeyas. A modo de ejemplo, una de las pavadas celebres que mas me gusto:

Caminaba el presidente norteamericano Thomas Jefferson acompañado de un funcionario, y en ese momento pasa un ciudadano de piel negra y lo saluda muy amablemente. El presidente responde al gesto con la misma cortesia.
-Señor Presidente, -Dijo el funcionario- ¿por que se molesta en saludar a un esclavo?
-Porque me enojaria muchisimo que un negro fuese mas educado que yo.

Y en medio de la amansalva de historias infundadas y dificilmente creibles entre las que se mencionan a Lucille Ball, Winston Churchill y Domingo Cavallo, figura lo que considero el chiste mas gracioso del mundo. Bah, es una plaquita con una joda, la cual yo apelando a todo mi ingenio adapte y mejore. El resultado final da la siguiente consigna:

Se sostiene con una mano la par del receptor, se lo mira con complacencia sobreactuada, y con la otra se le deposita solemnemente un papelito doblado al que previamente se le escribio con letra grande y clara la palabra 'SONRIA', y abajo, mas chiquitito 'si entrego el culito alguna vez'. Es una gran exposicion de literatura porque compromete el sentido del humor de quien lo lea, reirse es lo mas normal, pero puse a prueba a varios pelotudos que quisieron aguantarse la risa y obviamente no les salio.

Por si les interesa, les comento que en la version original se agregan dos renglones mas, en uno pone 'RIASE si lo entrego varias veces', y en el tercero 'QUEDESE SERIO Y CALLADO si quiere entregarlo ya'. Pero los considero absolutamente innecesarios porque con el primero ya te cagas de risa, y cuenta como sonrisa. Si venis a alegar que reirse no es lo mismo que sonreir seguro entregaste el orto.

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